UNA DEFINICIÓN

La imagen cinematográfica tiene toda la apariencia de realidad. Por lo general no dudamos nunca de la veracidad de lo que vemos. O al menos, es lo que sucede cuando el mundo de cada peli está construido de tal forma que nos entregamos y nos desconectamos sin mayor problema. Y ese pequeño milagro sólo se obra gracias al diseño de producción que no es otra cosa, que la representación tangible y visual de la historia, materializada en la escenografía, el vestuario y el estilismo. Y si creernos el paisaje es muy importante, creernos a los personajes lo es aún más.

Detrás de un personaje sólido e inolvidable hay mucho trabajo de investigación y esmero de parte de aquellos que ayudan a construir nada más y nada menos que su imagen ante el espectador. Los diseñadores de vestuario, tienen la tarea de crear un guardarropa creíble para el tipo que se siente atrapado en su trabajo de oficinista y para la heroína intergaláctica. En ambos casos, un buen diseño se traduce en una interpretación coherente y un personaje verosímil.

Garbo, una única expresión que remite no a la palabra italiana sino a Greta y con ella al trabajo del diseñador, Adrian.

Garbo, una única expresión que remite no a la palabra italiana sino a Greta y con ella al trabajo del diseñador, Adrian.

DATO HISTÓRICO

Desde 1920 es oficialmente parte del crew de una película y trabaja muy, muy de cerca con el director, el director de fotografía y el diseñador de producción. Debe lidiar nada más y nada menos que con los egos más grandes del set, el del director y el de los actores. Los más importantes diseñadores de la era de los estudios en Hollywood, lograron establecerse y crear un estilo propio ganándose la confianza de las grandes divas de la época. En el cine abundan las anécdotas de sociedades famosas entre diseñadores y actrices; un diseñador sabe qué le sienta mejor a una actriz y la hace resaltar, mientras esta modela un traje que será imitado y asimilado por el gran público. Todo esto bajo los ojos del director que quiere que el traje y la actriz sigan jugando para él y su historia. La Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas incorporó la categoría que premia el trabajo de los vestuaristas a partir de 1948 y aunque ha sido desde entonces uno de los premios más consistentes, en los últimos años la nostalgia por los vestuarios de época es lo que determina muchos de los galardones. Un diseño de vestuario que potencia la historia y sus personajes puede quedar relegado frente a uno que evoque un período histórico específico. Jugada nostálgica muy propia de los abuelitos de la academia.

Imposible olvidar este vestido de Grace Kelly en Rear Window, y tampoco el rostro de James Stewart al verla.

Imposible olvidar este vestido de Grace Kelly en Rear Window, y tampoco el rostro de James Stewart al verla.

LOS REFERENTES

“La era dorada de los estudios” es una especie de contenedor que identifica el período que se supone más clásico en Hollywood. Por lo tanto su influencia fue determinante para el resto del mundo, no sólo por lo prolífico de la producción sino por el tipo de películas y los estereotipos que terminaron por afianzarse de alguna u otra forma. Los historiadores le otorgan fecha de nacimiento alrededor de los años treinta y carta de defunción, ya entrados los sesentas. Surgieron en este período, los llamados personajes prototipo y es por eso que hoy día tenemos muy clara la referencia cuando alguien utiliza expresiones como ‘diva’, ‘femme fatale’ o ‘classic glamour’. Etiquetas todas que corren por cuenta de los diseñadores de vestuario. Adrian Greenberg trabajó en más de 200 películas, y se le recuerda como el diseñador insignia de la Metro-Goldwyn-Mayer. Su importancia puede resumirse en el modo en el que aparecía acreditado en los filmes: “Gowns by Adrian”. Su trabajo en la industria fue tal que puede decirse estableció un “estilo americano”. A diferencia de la Europa de los grandes diseñadores de moda, en los EEUU, la identidad de la moda surgiría desde el cine y Adrian fue en buena parte responsable de ello. Sus diseños forjaron la imagen de Jean Harlow, Norma Shearer, Joan Crawford y una de sus favoritas, Greta Garbo. De lo más destacado de su trabajo, es quizá su capacidad de exagerar más allá de la precisión histórica, lo más emblemático. Entendía como no, la importancia de que el personaje vistiera de acuerdo a la ‘época’, pero interpretaba aún mejor la expresividad narrativa y dramática del vestuario. Algo que hoy Kate Hawley acaba de ejecutar perfectamente en Crimson Peak, por ejemplo. Las señas de la época están allí, pero la fuerza del atuendo para fines cinematográficos es aún más importante.

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Trabajando para la Paramount Pictures, Edith Head sería la responsable del look de Elizabeth Taylor, Grace Kelly y Audrey Hepburn, en varias películas inolvidables. Como Adrian, Edith tenía una presencia muy particular y entre sus pares se le reconocía por su mano izquierda para involucrar a los actores en sus decisiones, haciéndolos parte del proceso. Su trabajo con Alfred Hitchock sería histórico pues se encargó del vestuario de la musa del director en sus películas más importantes. Head está detrás de cada atuendo de Grace Kelly en To Catch a Thief (1955) y Rear Window (1954), sumado a Vértigo (1958) y Topaz (1969) por nombrar algunas otras del director. Si Audrey es un ícono del estilo, no es sólo por el Givenchy negro de Breakfast at Tiffany’s, sino también por el mucho más moderno full black outfit de Funny Face (1957). Audrey interpretaba a una joven filósofa con poco interés en la moda, hasta que conoce al tipo que le hace coquetear con el mal llamado ‘mundo del fashion’. El resultado, un desfile de trajes increíbles pero una icónica combinación de pantalones, suéter cuello de tortuga y mocasines negros.

No se cohiba de comparar a Edith con la Edna diseñadora de Los Increíbles de Pixar, el homenajillo es claro y adorable.

No se cohiba de comparar a Edith con la Edna diseñadora de Los Increíbles de Pixar, el homenajillo es claro y adorable.

A la altura de sus colegas, Milena Canonero es fácilmente el referente contemporáneo del diseño de vestuario para cine. Con una carrera iniciada en el set de A Clockwork Orange (1971), Milena ha trabajado para Francis Ford Coppola, Wes Anderson, Sofia Coppola y Steven Soderbergh, sumando cuatro premios de la academia y el prestigio de quien ha compartido set con Kubrick. Fácilmente conforma un tándem maravilloso con Colleen Atwood, cuyas habilidades le permiten pasar de colaborar con Tim Burton a trabajar con Michael Mann, dos directores que no pueden ser más distintos entre sí. A Colleen le debemos el leotardo de Edward Scissorhands pero también el ‘blazer’ de Clarice en The Silence of the Lambs (1991). El pasamontañas de Tom Hanks en Philadelphia (1993) y el traje áureo de Charlize Theron como la Reina Malvada de Blanca Nieves. Si eso no es un rango interesante y versátil, no sé qué otro lo sea.

Parecería que en un thriller como El Silencio de los Inocentes el diseño de vestuario no es lo más importante. Nada más lejos de la realidad, la chaqueta de Clarice y la  ranela blanca de Lecter son de los rasgos más reconocibles del filme.

Parecería que en un thriller como El Silencio de los Inocentes el diseño de vestuario no es lo más importante. Nada más lejos de la realidad, la chaqueta de Clarice y la ranela blanca de Lecter son de los rasgos más reconocibles del filme.

LAS JOYAS DE LA CORONA

A Michael Wilkinson le debemos buena parte de los remozados trajes de súper héroes hechos con telas inteligentes y acabados fitness: Watchmen (2009), Tron: Legacy (2010), Sucker Punch (2011) Man of Steel (2013) y 300 (2006). Si este resumen curricular le sorprende, hay que sumarle su trabajo en American Hustle (2013) donde más allá del cliché, todo el vestuario es realmente un personaje más:

Wilkinson se apoyó en la diseñadora Diane Von Furstenberg para conseguir algunos trajes de la época en lugar de sólo reproducirlos.

Wilkinson se apoyó en la diseñadora Diane Von Furstenberg para conseguir algunos trajes de la época en lugar de sólo reproducirlos.

Audrey Hepburn y su bailecillo moderno en Funny Face no serían lo mismo sin su outfit:

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El traje de Alex, creado entre Kubrick y Canonero, aun resiste las miles de imitaciones baratas durante cada Hallooween.

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Nadie ha podido superar el atuendo de Michelle Pfeiffer en Batman Returns (1992), muchas imitadoras pero ningún traje de cuero negro como este diseñado por Bobby Ringwood y Mary E. Vogt:

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RECOMENDACIÓN

Eiko Ishioka fue directora de arte, diseñadora gráfica y de vestuario, y aunque su filmografía no es tan extensa como la de sus pares de arriba, tiene dos trabajos que equivalen en relevancia y majestuosidad: Drácula (1992) y Mirror, Mirror (2012). Su excepcional trabajo de volumen y formas estrambóticas identifican rápidamente su estilo.

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 columnaMalena Ferrer es directora y editora audiovisual. Profesora de Cine en la Universidad Monteávila desde el 2008. Comunicadora Social egresada de la Universidad Católica Andrés Bello.

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