Con el anuncio de las nominaciones al premio de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas, conocido popularmente como “el Oscar”, comienza oficialmente la temporada en la que todo el mundo sabe muchísimo de cine. Es un raro período en el que personas que van poco o casi nunca a las salas, se vuelcan en una carrera desesperada por los ‘quemaditos’ de las pelis nominadas y demandan a las cadenas, el estreno de las mismas: “¿Y cuándo será que estrenan Joy, la de Cacique?”, se puede oír. Para los cinéfilos, es la época en la que todos se comportan exactamente como ellos lo hacen habitualmente; durante todo el año, durante toda su vida.

La temporada que incluye festivales y premios como el Oscar o los Globos de Oro, no es más que una vitrina donde algunos afortunados son capaces de exhibir su trabajo ante los ojos el mundo. Para otros que ya lograron que sus filmes se proyectaran, la oportunidad pasa por una distribución más agresiva, y aún más importante, asegurar conexiones que le permitan más y mejores chances de crecer dentro de la industria. En medio del jolgorio, están los forajidos.

Hertzfeld recibió su primera nominación al Oscar con Rejected (2000) donde recopilaba piezas comisionadas, que terminaron siendo rechazadas por los clientes que las solicitaron.

Hertzfeld recibió su primera nominación al Oscar con Rejected (2000) donde recopilaba piezas comisionadas, que terminaron siendo rechazadas por los clientes que las solicitaron.

Don Hertzfeldt ha trabajado desde mediados de los noventa de forma independiente y al margen de la dinámica industrial de la animación. Apenas recientemente comenzó a experimentar con técnicas digitales que le han permitido renovar su estilo naif y artesanal (al mismo tiempo que brutal y sin concesiones) llevándolo a otro nivel.

Su cortometraje más reciente, World of Tomorrow (2015), formó parte de los circuitos festivaleros más importantes y alcanzó casi todas las listas y tops del 2015. Trabajo por el cual está nominado a un Oscar por segunda vez. El Mundo del Mañana, es una pieza magistral de ciencia ficción en la que le bastan poco más de 15 minutos para pasearse por las referencias más conocidas del género, no sólo desde lo cinematográfico sino desde lo literario.

La sobrina del propio director le da voz a Emily Prime.

La sobrina del propio director le da voz a Emily Prime.

La pequeña Emily es visitada por su yo del futuro, que no es otra cosa que un clon de sí misma. Emily viaja en el tiempo desdoblada, conociendo un futuro distópico que nos parece cada vez más cercano. Vivir para trabajar de forma monótona, enamorarse de una roca, la separación brutal de clases, los peones robots y la imposibilidad de empatía entre los humanos (o lo que resta de ellos). Todo, todo ello sin necesitar de esa estética hi tech que históricamente le exigimos al género. La ciencia ficción de El Mundo del Mañana le debe más a La Jetée (1962) de Chris Marker que a la Ex Machina (2015) de Alex Garland, y sin embargo, está todo contenido allí en la misma pieza.

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2001: Odisea al espacio de Kubrick, Her de Jonze, A.I. de Spielberg, Blade Runner de Scott, todas ellas habitan muy silenciosamente en este corto. Y los argumentos de las recientes Oblivion, Elysium y Lucy están muchísimo mejor representados que en sus pares live action. WoT reboza sus categorías formales de ‘cortometraje’, de ‘animación’, de ‘ciencia ficción’, para convertirse simplemente, en una obra contemporánea fundamental.

La sobrina del propio director le da voz a Emily Prime.

La sobrina del propio director le da voz a Emily Prime.

columna Malena Ferrer es directora y editora audiovisual. Profesora de Cine en la Universidad Monteávila desde el 2008. Comunicadora Social egresada de la Universidad Católica Andrés Bello.

 

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