Así como elegir el nombre de una persona es decisivo y puede tener consecuencias positivas y negativas en su futuro, de igual forma planificar como “bautizar” a tu marca es importante. En un mercado tan dinámico, donde cada día nacen nuevas propuestas debes analizar como presentarás tu producto de manera que se posicione de manera exitosa. En esta edición de La Guía preparamos para ti, seis sencillos aspectos a considerar a la hora de escoger o crear un nombre para tu marca.
1) Practicidad: Sé práctico y conciso, mientras más corto sea el nombre, mejor. La brevedad y pronunciabilidad son aspectos que aunque parecen obvios, pueden olvidarse. Recuerda que en algún momento tu negocio crecerá y querrás expandir tu mercado y cuanto más sencillo sea de pronunciar en cualquier idioma, mayores son las posibilidades de que logre traspasar fronteras idiomáticas y culturales.
2) Individualidad: Es importante que el nombre tenga pocos elementos comunes con otras marcas de la competencia, esto evitará confusiones por parte del consumidor y las famosas (y absurdas) rencillas entre creadores. La individualidad siempre es una apuesta segura y un aspecto importante que no se debe olvidar.
3) Haz caso omiso de las tendencias: La atemporalidad es quizás uno de los principios más importantes a tomar en cuenta a la hora de elegir un nombre, el mismo debe perdurar en el tiempo y no responder a modas pasajeras. Así creas que es una jugada segura, asociar la identidad de tu marca con alguna tendencia, es una mala idea. Si alguna vez has escuchado eso de “La diferencia entre lo bonito y lo feo es una temporada de moda…”, asócialo con esta situación, un giro en la moda puede hacer que el público cambie drásticamente de opinión, y no querrás pasar por esa situación.
4) No presumir lo que no se es: La publicidad engañosa es un hecho, estamos rodeados de ella, más no por esto hay que caer en lo mismo, y este aspecto aplica para el nombre de tu firma, es terrible como proyectar un buen producto de la forma errónea puede condicionar su éxito. En los últimos años es muy común ver como ciertas marcas quieren apuntar a cierto estilo y target mediante un nombre que los identifique con atributos que a la hora de la verdad no poseen sus productos. Los términos más usuales: irreverencia, creatividad, diseño, y exclusividad, si tu marca no tiene estos atributos, evita utilizarlos, y si los tiene, manéjalos con cuidado, no querrás caer en el cliché.
5) El nombre propio como opción: El uso de tu mismo nombre es una de las formas más utilizadas para registrar marcas, bien sea por su individualidad, comodidad o porque identifica al público con la personalidad del autor, siempre es una buena opción. Eso sí, si planeas hacerlo, asegúrate de que tu nombre tenga al menos cierto grado de eufonía.
6) Ortografía: Nunca nada se verá y leerá mejor que en su forma correcta, cambiar letras por otras que suenan similares, colocar apostrofes donde no son correctos, etc., lejos de ser innovador, es una fórmula terrible que afea cualquier palabra o frase. La verdadera vanguardia viene sin errores ortográficos.
Para concluir, ten presente que el nombre es el soporte de una marca, no sólo funciona como objeto para su reconocimiento, es un elemento fundamental de la misma, la acompañará en toda su trayectoria y con el transcurrir del tiempo se convierte en un bien de incalculable valor, desde acá te deseamos éxito en tu búsqueda.
Texto: Sabrina Baroni / @sabrinabaroni




































