Con un padre apasionado a la fotografía, Gabriel Díaz tuvo su primer acercamiento a este arte a una corta edad. Creció viendo y leyendo sobre el oficio. Era cuestión de tiempo que tomara por primera vez una cámara y empezara a explorar los caminos que podía seguir con ella.

Captura viajes, sensaciones y cultura. Entre sus imágenes se consiguen retratos, espacios naturales, e incluso momentos que esconden tras de sí la expresión de tradiciones ajenas.

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“Las fotografías tienen ese aspecto de transportar al momento exacto, aunque uno lo olvide”, afirma Díaz. Fue esa cualidad la que logró entusiasmarlo. La cámara se convirtió en su acompañante mientras salía a conocer Venezuela. Aunque en principio los altos costos del revelado suponían un obstáculo, la aparición de la fotografía digital fue una forma de continuar haciendo lo que amaba sin ningún impedimento.

La fotografía, además de ser un arte, es también un medio. Su flexibilidad le permite comunicar un suceso inmediato o transmitir visualmente una idea. “Me inclino por los proyectos a largo plazo, donde las ideas se desarrollan en el tiempo. Verlas cambiar y retratarlas”, explica. Y añade que cuando una idea es interesante, es capaz de enseñar algo. Por tanto, debe desarrollarse con el tiempo. Como ejemplo, su propio trabajo. De todos los proyectos en su web, hay dos que continúan creciendo: Rebelión natural y Artistas Venezolanos.

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Una mirada rápida a su portafolio revela una pasión: los viajes. Pero más allá del periplo, es la cultura lo que llama la atención al fotógrafo. “Los lugares que he tenido la oportunidad de visitar siempre tienen una historia o evento interesante que me atrae”, señala.

Su rol no solo le permite capturar el momento, sino acercarse incluso más a la situación. “Hay una sensación especial cuando se está detrás de la cámara. Como si uno no estuviera en medio de todo lo que ocurre, sino separado, apreciando las composiciones, la luz y los gestos de la idea que uno tiene en ese momento”, explica. Esa es, quizás, la sensación que le permite conseguir la combinación de elementos perfectos para ofrecer imágenes irrepetibles en el tiempo.

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Ninguna captura es producto de la suerte. En las fotos de Díaz resalta el contraste de los colores y la fuerza de las composiciones. Para alcanzar ese resultado es necesario combinar el talento, las habilidades y las circunstancias, que no siempre dependen de quien está tras la cámara. “Es importante esperar a que se presente la situación por sí misma. A veces hay que volver al lugar a una hora particular o buscar donde la luz ayude a crear la atmósfera que uno quiere obtener”.

Para ser un apasionado de los viajes y de la cultura, no resulta extraño que sus próximos proyectos estén ligados al tema. Díaz afirma que solo se involucra en trabajos que le permitan aprender. Actualmente trabaja en un libro de fotografías que recopila su experiencia en Kora: Senderos a la Felicidad. El documental explora la búsqueda de la felicidad a partir de perspectivas distantes y cuenta con representantes de diferentes culturas. Ya está disponible en algunas salas de cines.

También se unió a un grupo de creativos y deportistas para formar Vector Dragon Fly. Es una productora de contenidos audiovisuales que se enfoca en crear piezas que promueven el turismo de aventura en Venezuela y la conservación del medio ambiente. Un espacio creado para quienes estén en busca de inspiración y de noticias positivas del país.

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Un consejo

“El fotógrafo Cartier Bresson comentó alguna vez que las primeras 10.000 fotografías son siempre las peores. En digital, pues las primeras 100.000 son las peores. A quienes quieran iniciar en el oficio, podría sugerir eso primeramente: tomar 100.000 fotografías. También en internet ahora hay disponible toda clase de información para aprender técnicas fotográficas” Gabriel Díaz.

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