Este viernes 10 salimos de nuestro búnker y nos fuimos al cierre del festival Zaperoco en la U en la Universidad Simón Bolívar. Un evento lleno de cultura y actividades artísticas que buscaban la integración y recreación tanto de estudiantes como de personas externas a la universidad.

Esta fue la 2da edición y vino totalmente recargada; porque no solo incluyó actividades musicales y artísticas sino que también incorporó una Feria gastronómica y un Bazar, vertientes que no habían estado en la primera edición. Otro de los factores que nos muestra una mejor organización es que los chicos de la Federación de Centros de Estudiantes de la Universidad Simón Bolívar (FCE- USB), decidieron condensar las actividades en un solo lugar, para hacer mucho más fácil el acceso al evento, que en este caso fueron las áreas internas y externas del conjunto de auditorios de la USB.

El line up del día comenzó desde muy temprano con una charla del director Nuno Gomes, quién compartió anécdotas sobre su carrera y algunos tips sobre el mundo audiovisual. Al terminar esa ponencia, nos tomamos un break y fuimos directo a la parte central de los auditorios donde se ubicaba una pequeña tarima de madera en la que nos cargaríamos de energía con los chicos de Somalunar, quienes se pasearon por varias de sus canciones más sonadas como Volcánica y Chica Luz. Su presentación fue de poco más de media hora.

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Ansiosos por continuar disfrutando del talento nacional, esperábamos a San Tomé a eso de las 12:30 del mediodía pero su presentación se retrasó un poco y comenzó casi una hora después. A pesar de esto, el ánimo nunca bajó. Quienes se encontraban en los alrededores de la tarima estaban llenos de expectativas sobre el show acústico que los esperaba a continuación.

Cargado de emoción y buena vibra Marco Ramos, voz principal de San Tomé, nos contagió con mucho pop y letras cargadas con historias de amor, de esas que son perfectas para dedicar. Contigo, Teflón y Quieres, fueron algunas de las canciones que pudimos disfrutar en el acústico que duró al menos media hora. Tiempo suficiente para dejarnos con ganas de seguir escuchando a la banda.

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Foto por Régulo Gómez

Apenas eran las 2 pm y todavía quedaba festival para rato. Aunque las presentaciones musicales estaban pausadas hasta las 5pm estábamos todavía con la agenda ocupada. Aún nos quedaba tiempo para disfrutar de los más de 50 puestos que tenía el Bazar Vintage y la feria gastronómica que también invadía nuestros sentidos con sus exquisitos y enloquecedores olores. 

No había chance de aburrirse porque además de eso, entre las 2 pm y 3 pm podías disfrutar del innovador Stand Up de Sin Mordaza y la motivadora charla de Jimmy Marull. 

Llegaron las 5pm y cambiamos de locación; nos alejamos algunos metros del auditorio y terminamos frente a los edificios de rectorado. A cielo abierto, con un sol radiante que nos iluminaba al sentarnos sobre la grama, esperábamos impacientemente la llegada del cantante Vargas. Al mismo tiempo que, deleitábamos nuestros inquietos ojos con toda la producción para poder ver elevarse al globo aerostático que acompañaría la presentación del músico falconiano.

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Foto por Wearepicta


Casi indescriptible es la magia que se sintió durante los casi sesenta minutos que duró el show y escuchábamos canciones como La ventana, Ciclo, Radiocassette, Mala señal, entre otras que nos encargamos de corear también. Ver caer el atardecer junto a amigos mientras escuchas letras inmersas en psicodelia, irreverencia y también amor; al mismo tiempo que ves elevarse un globo , son de esas experiencias que merecen la pena recordar y por supuesto, repetir.

 

Antes de partir, pudimos hablar con Emilio Darriba, secretario de cultura de la FCE y uno de los principales organizadores del evento, quien nos comentó: “Fue una experiencia bastante interesante, y el feedback de las personas fue muy lindo. Aunque el festival conllevó muchísimo trabajo, todo valió la pena; porque al final había una gran cantidad de gente a la que esto le sirvió más que como un evento cultural para drenar todo el estrés que se vive en el país o en la Simón, y creo que eso fue lo que la gente más agradeció”.

Es por eso que desde aquí, aplaudimos a toda la organización del FCE porque no solo buscan la excelencia académica sino mantener vivo el espacio cultural que aún conservan dentro de su campus. Esperamos se sigan creando y fomentando iniciativas creativas como esta.

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